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La Calidad Del Ambiente Interior En Nuestras Casas En Tiempos De Confinamiento

La calidad del ambiente interior en nuestras casas en tiempos de confinamiento

La actual situación generada por la COVID-19 ha alterado nuestro día a día, obligando a la población a permanecer en casa mucho más tiempo de lo habitual. Este hecho hace que ahora más que nunca consideremos aún más la importancia que tiene la calidad del ambiente interior de nuestras casas. La calidad del aire interior tiene un efecto directo sobre la salud de las personas, pues el aire es respirado continuamente y los contaminantes presentes pueden afectar tanto a nuestro sistema respiratorio como acumularse en nuestro cuerpo. Una mala calidad del aire interior también puede provocar mareos, dolores de cabeza, náuseas, fatiga o irritabilidad.

Factores a tener en cuenta para un mejor ambiente interior

1. Temperatura

La sensación de frío o calor puede ser muy diferente de una persona a otra, sobretodo en función de la vestimenta, la alimentación, la edad, el sexo, la actividad física que se realiza, la época del año o la humedad. Es por eso que, a nivel general se recomienda una temperatura de 18 a 22 ºC para los dormitorios y de 20 a 24 ºC para las habitaciones vivideras, incluyendo dentro de este grupo los espacios que puedan dedicarse a oficina permanente o temporal. Mantener una temperatura agradable en función de las características de la vivienda y de las personas que están en ella es muy importante para garantizar nuestra sensación de confort y, al mismo tiempo, controlar el gasto energético.
 
2. Humedad

La humedad desempeña un papel muy importante dentro de la voluntad de conseguir un ambiente interior sano y agradable. Por eso mismo, se recomienda que esté siempre entre el 40 y el 60%. Derivada de esta, hay que vigilar especialmente la condensación o aparición de agua en el interior de ventanas o puertas de acceso exterior (desde la puerta del balcón a la puerta de acceso en viviendas unifamiliares). Pues son condiciones que siempre suelen estar aparejadas con otro tipo de problemas que pueden favorecer la aparición de moho y hongos, y en consecuencia, la aparición de la acumulación de virus y bacterias. Aunque también depende mucho las condiciones climáticas del exterior. En caso de producirse, se recomienda aumentar la ventilación y evitar los días lluviosos o de mayor humedad exterior: tender la ropa en el interior, evitar el planchado con vapor o la cocción de alimentos que desprenden mucho vapor de agua.
 
3. Concentración de CO2

El dióxido de carbono es uno de los contaminantes más habituales y que más afectan a nuestra salud y a la de nuestros edificios. Por eso mismo, controlar su presencia es muy importante para favorecer un ambiente interior saludable y confortable. No es un gas tóxico, pero conforme aumenta su concentración en espacios cerrados produce sensación de ambiente cargado, dolores de cabeza, náuseas, dificultad para descansar, etc. Los diferentes estudios de referencia indican que los niveles recomendados de CO2 dentro de nuestras viviendas deben estar entre las 600 ppm y las 800 ppm. Por eso mismo, para protegernos de un nivel elevado de dióxido de carbono en el hogar, se recomienda ventilar al menos tres veces al día y tener en cuenta que los calentadores de agua estén en perfecto funcionamiento (los eléctricos suelen emitir CO2 y conviene revisarlos) y en la medida posible, no utilizar o utilizar lo menos posible, electrodomésticos o estufas de gas. Mantener una adecuada concentración de CO2 es probablemente uno de los aspectos que más contribuye a mantener un confortable ambiente interior.
 
4. Ventilación

La ventilación es muy importante en estos días, pues pasamos mucho tiempo encerrados en un mismo espacio. Es por eso que se recomienda ventilar al menos tres veces al día, para favorecer un ambiente menos cargado, libre de CO2 y de otros patógenos. Debido a la situación actual, las autoridades sanitarias recomiendan una limpieza y desinfección más frecuente y exhaustiva de las viviendas. Por lo que es muy importante ventilar al menos 40 minutos después de la limpieza para evitar concentraciones de gases como el formaldehído, derivado de algunos productos de limpieza. Aunque también suele estar presente en algunos materiales de construcción, tableros de virutas aglomeradas, etc.
 
5. Iluminación natural

La luz natural aporta bienestar y calidez a la vivienda, por lo que afecta directamente a la calidad de vida de los que la habitan. En estos días es muy importante dejar cortinas abiertas y persianas subidas para que entre toda la luz natural posible, pues ésta favorece la eliminación de bacterias que crecen en ambientes oscuros y húmedos y además influye directamente en nuestro estado de salud y de ánimo: ayuda a reforzar nuestro sistema inmunológico, mejora nuestro reloj biológico, optimiza la función cognitiva de nuestro cerebro, aumenta la producción de serotonina, mejora la salud visual, etc. Así mismo, una mala iluminación puede causar estrés, fatiga ocular, cansancio, problemas de concentración, etc. En caso de tener balcón o terraza, hay que aprovecharla, pues los rayos UVA del sol favorecen la producción de vitamina D, òptima para el buen funcionamiento del sistema inmunitario.
 
En estos días tan complicados es muy importante que todos tomemos conciencia de la repercusión que tienen los espacios interiores en nuestras vidas y de los beneficios que supone tener en cuenta los factores que se han comentado. El arquitecto técnico, en este sentido, tiene un papel indispensable frente a la construcción de nuevos edificios saludables que cumplan los requisitos de eficiencia energética que establece el Código Técnico de Edificación. Y de la rehabilitación y adaptación de antiguos edificios a las normativas actuales, ante la voluntad de mejorar la calidad de vida de los vecinos que conviven en dichos espacios. Y en definitiva, de mejorar la calidad de vida de todos, participando en la nueva revolución del mundo de la construcción.

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